miércoles, 17 de noviembre de 2010

Un Madrid de cuento

Como todos los años desde hace bastantes, llega en noviembre un Madrid de Cuento. Narradores de muchos sitios (o que han estado en muchos sitios) están ya contando sus historias en bibliotecas, residencias, bares...

Estarán hasta el día 28. Mirad este enlace y descargaos el programa...

Disfrutad con los cuentos.

sábado, 30 de octubre de 2010

Intrascendentes

Llevo un tiempo que no soy capaz de ponerme a escribir blogusinos, quizá porque estoy de vuelta de todo y ya no me sorprende nada. Quizá porque estoy muy cansada por circunstancias que no vale la pena comentar por acá... Creo que hoy estoy filosófica.

El otoño nos pone melancólicos y se nos cae el pelo. La primavera también puede deprimirnos... Los momentos de cambio son los que nos producen más inquietud, generalmente.

Curioso que, cuando yo estudiaba Historia (hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana... ), me atraían especialmente estos momentos que se suelen considerar de transición, cuando todo bulle y se van explorando distintas vías, cuando pasan cosas que pueden dar un cambio al desarrollo de los acontecimientos. Cuando hay un montón de ideas pululando.

Cuidado, me temo mucho que durante siglos y siglos las masas no estaban marcando hitos históricos, sino que digamos, la Historia -con mayúsculas- se les echaba encima y veían pasar los días sin hacer demasiado caso de lo que estaba pasando más allá de su barrio.

Por ejemplo: ¿Hasta qué punto la introducción de determinados cultivos en Europa procedentes de América fue masiva? ¿Alteraron los mercados? No recuerdo haber leído nada sobre este asunto, salvo algunos datos sobre alimentos de consumo humano que se dieron como forraje a los animales hasta el siglo XVIII. Pero no me cuesta nada imaginar a una mujer del pueblo llano, yendo al mercado en Castilla en el siglo XVI y arrugando la nariz frente a una pieza con color de sangre que llamaban tomate, preguntando si eso no será malo... Experimentando y al menor síntoma de enfermedad (nada extraño en tiempos sin higiene ni alimentación ni medicinas adecuadas), echando la culpa a la funesta mata. Nada que ver con nuestra aceptación del sushi, de la comida oriental, de las hamburguesas... Todavía estamos, creo, a algún paso de aceptar naturalmente comer hormigas, larvas, gusanitos e insectos, o perro, como hacen en otras culturas.

Me acuerdo, por el contrario, cuando la caída del Muro de Berlín, que se tenía conciencia de estar viviendo un momento histórico. Supongo que todo eso tiene que ver con la amplificación de los acontecimientos que supone el vivir en una sociedad progresivamente global, al menos en los países desarrollados... o no: recuerdo la impresión que me causó ver un mar de antenas parabólicas en los techos de El Cairo, hace unos 4 años. En teoría, tenían un acceso a la información mediante esa tecnología que yo no podía tener en mi casa.

No me gusta la paranoia de pensar que todo es histórico. Quizá es nuestra propia vanidad que pretende que cada momento de vida es fundamental; a lo tonto vivimos en un sinvivir, estirando nuestros presumibles quince minutos de gloria en un continuum sin sentido. Tampoco me gusta dar importancia a lo que en realidad no la tiene, de eso gran parte de la culpa la tienen los medios de comunicación que nos presentan noticias banales como importantísimas. Todavía me acuerdo de mis profesores de la facultad, cuando nos prevenían de dos cosas: de hacer "historia ficción" y de olvidarnos de la necesaria "distancia" para evaluar los hechos históricos y sus repercusiones.

Intrascendente, ¿eh? Como estaba titulado.

lunes, 11 de octubre de 2010

Love for sale

Vuelvo a la carga, después de las vacaciones. Sí, unos cuantos meses (pero no tantos).

Siguiendo mi inveterada costumbre de comentar las cosas a toro pasado, esta vez va a ser igual. En agosto salió la noticia de que habían desarticulado una red de prostitución masculina en España. Al parecer, algunos venían desde Brasil sabiendo a lo que se iban a dedicar, otros no. Los proxenetas les surtían de poppers, cocaína y viagra para que pudieran atender a sus clientes las 24 horas del día, viviendo hacinados y con los habituales detalles sórdidos que me ahorro. Sobre todo se dedicaban a la prostitución homosexual, pero no únicamente.


¿Qué tiene de peculiar? que son hombres. Que parece que la prostitución maculina no suele estar en manos de proxenetas, sino que cada hombre que se vende suele hacerlo sin presiones ni violencia por parte de otros.

Luego,unos días después, leí unas declaraciones de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, diciendo que la prostitución debería estar regulada. Curioso, muy curioso que un personaje político dentro de un partido de centro derecha diga una cosa así, mientras su compañera de partido y concejala del Ayuntamiento de Madrid (ya sabéis a quién me refiero), es partidaria de todo lo contrario. No sé si la señora Presidenta pretende que se legalicen los burdeles. Si mal no recuerdo lo estuvieron en la II República, para luego ser prohibidos fulminantemente durante la Dictadura.

Por lo poco que sé, el proxenetismo está penado en España y el ejercicio de la prostitución es libre. Eso es lo aséptico. La realidad es que en España, la mayor parte de las personas que se dedican a la prostitución lo hacen forzadas por proxenetas, sobre todo en el caso de las mujeres, en comparación con la noticia que comentaba al principio. Demasiado bien se sabe lo que pasa, las engañadas, golpeadas, violadas, obligadas a abortar, etc.


En Europa, se pasa de políticas permisivas, como la holandesa, que ha demostrado que no acaba con el proxenetismo y la trata, a las políticas más duras como la sueca, donde el cliente incluso es multado. Supongo que se basa en dos concepciones distintas, la primera sosteniendo que es un servicio y la otra resaltando que realmente el ejercicio de la prostitución suele ser a la fuerza, por tanto el cliente es un individuo que está colaborando en un delito.


Yo me inclino por la sueca. Al menos, en España es así, y también supongo que en Suecia no les cabe en la cabeza que alguien pueda pagar por tener relaciones sexuales.


Yo tampoco me puedo imaginar a ningún putero o putañero (términos del DRAE) que le pregunte a quien se vende, junto con el precio, si lo hace libremente o coaccionado. Y que quien se vende diga que es libre, a sabiendas de que si dice que no (y si al cándido cliente le da un ataque de moral) se ha quedado sin un pellizco de su "deuda" con el proxeneta de turno.


Hace algún tiempo, además, leí en periódicos de tirada nacional que los jóvenes ahora frecuentan más a las prostitutas, porque es más barato que antes y porque (supongo que entre otras cosas) les incomoda ligar con una chica y que ésta finalmente no quiera tener sexo con ellos. Pagando se evitan el agobio de verse quizá rechazados, el trabajo de mantener una relación... Conozco a algunos hombres que pagan por tener relaciones sexuales y lo que tienen en común es su incapacidad para relacionarse de igual a igual con mujeres, no ya en el aspecto sexual, sino incluso social. Me da por pensar que las relaciones sexuales pagadas incluyen un componente subjetivo de superioridad por parte del pagador; el que paga manda, en suma.


Si consideramos que la prostitución es un servicio o un trabajo (de ahí lo de llamarles trabajadores del sexo, junto con la connotación peyorativa de "prostituta") debiera estar regulado. Es evidente que se rige por la oferta y la demanda, que hay mujeres que les resulta mucho más lucrativo dedicarse a la prostitución que a un oficio, pero me temo que son minoría. Y personalmente, no considero que sea un servicio, creo que es una forma de esclavitud, que cosifica a quienes la ejercen por parte de sus proxenetas y sus clientes.


Ah, lo de
trabajadores del sexo me parece una falacia más del lenguaje políticamente correcto que evita llamar a las cosas por su nombre, o que ni siquiera sabe cómo decirlas.

viernes, 30 de julio de 2010

Pecadora...

Lo confieso, soy pecadora.

Mis pecados son fundamentalmente los de la carne (roja), pero también el pescado de cualquier color, esas infinitas variaciones del engorde que son los dulces y las frutas, además del pan...
Ah, y no olvidemos los líquidos.

Pero yo estaba hablando de mis pecados gastronómicos, y es que me dió por hacer pan. En casa, con mis manitas, venga a amasar, a dejar levar, a cuidar la masa, etc. Debo decir que sólo he hecho tres: la primera vez, la suerte del principiante, me salió más que aceptable; la segunda, no tan bien como la primera, y la tercera, pues progresando...


Y a las locas de ir mirando por internet sobre el pan y demás, me he encontrado un montón de blogs muy muy apreciables que me tienen enganchadísima. Hay tanta información y tan buena... Que me siento perro de Pavlov, generando jugos gástricos no sólo por ver las fotos, sino imaginando los procesos y esto y aquello.

Veo que he pasado a un nivel 2.0 (je, je) en mi relación con la cocina; de mis amados libros en la estantería (uno al menos en cada viaje al exterior, en las Ferias del Libro, en momentos de euforia o depresión- el peligro del dinero de plástico) a los blogs de cocina.

Bueno, es lo que me queda, imaginar, porque cada vez tengo que tomarme más en serio lo de cuidar mi alimentación, hacer ejercicio y todo lo que me manda mi endocrino, que es un santo.

U
n santo que sabe que el camino de la santidad está en las privaciones... Por eso, debe de ser, quiere que yo no tome hidratos de carbono en demasía, los azúcares prohibidos del todo, mucha verdurita y ensaladas, la mantequilla va a ser que no...

Lo malo es que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.




PS: No pienso que mis blogusinos van a cambiarle la vida a nadie, ni tengan más importancia que la de enseñar, un poco imprudentemente, algunas cosas que me gustaría comentar con más gente de la habitual. Aunque, revisando el archivo de entradas, me he encontrado un comentario muy majo de alguien desconocido a quien le ha venido bien mi blogusino sobre la sordera... Pues me alegro mucho, la verdad. Y todavía me soprenden más otras casualidades de la vida. Definitivamente, lo de los famosos grados de separación debe ser cierto.

viernes, 16 de julio de 2010

"My favorite things"

Hace bastante que no escribo, salvo soflamas cabreadas por la situación política. Pues se ha acabado eso... por el momento. Estamos en verano...

Encontrar un video de
My favorite things, tocado por John Coltrane, con Mcoy Tyner, Elvin Jones y Steve Davis, me ha traído a mi adolescencia, cuando yo escuchaba jazz a mansalva porque a mis hermanos les encantaba. Yo era preferentemente de clásica, pero con el tiempo lo aprecié más y más. La edad da estas cosas, se te atemperan los ánimos y empiezas a valorar lo que antes incluso te irritaba.

Hay músicas como ésta, o
The Köln Concert de Keith Jarrett, que asocio inmediatamente al verano, a una habitación iluminada por el sol de la tarde, al calor y a un buen vaso largo de limón, hielo y un chorro generoso de ron. Al relajo canicular, la ropa ligera, los días largos, la siestecita...

Por tanto, hoy voy a sentirme a gusto conmigo, agradecer los días de sol y tranquilidad que me llenan de endorfinas y me hacen sentir una especie de felicidad, a la espera de lo que dice
la canción, "tristeza não tem fim, felicidade sim".

jueves, 1 de julio de 2010

Circunstancias ajenas a mi voluntad

Ultimamente estoy escribiendo blogusinos bastante beligerantes, nada de paz, amor y reflexiones sobre el mar y los peces.

Pero es que me obligan las circunstancias.


Desde hace varios días, me levanto bastante antes de lo habitual para llegar a mi hora a trabajar, gracias a un abuso en el derecho de huelga. Y tengo suerte... No quiero pensar en los que han visto peligrar su empleo porque desde sus domicilios es una odisea intentar siquiera llegar al trabajo.


En el autobús abarrotado en el que viajé el primer día de "huelga salvaje", la mayoría eran asalariados de lo que podríamos denominar clase media-baja, esos que en un pispás engrosan las listas del paro, posiblemente trabajadores precarios o directamente en la economía sumergida.


Los trabajadores del transporte subterráneo deberían haberse pensado un poco las consecuencias. De tener el beneplácito y aprobación de la gente, creo que ya se han dado cuenta que no se puede tener en jaque a una ciudad en donde habitan algo más de 3 millones de personas y puede que trabajen diariamente casi 5 millones.


Una idea del derecho de huelga que demuestra un empecinamiento y cerrazón que asusta. Si quieren poner en jaque a los dirigentes de la Comunidad Autónoma y del Ayuntamiento, que no se preocupen, éstos no perderán el empleo por llegar tarde... El trabajador asalariado o por cuenta propia, como mínimo, habrá de recuperar las horas que falte, aunque se haya levantado dos antes para llegar cuando debe a su trabajo. Si no lo pierde directamente.


Dicen que hoy (jueves) y mañana hay servicios al 50%, que
no van a hacer paros el fin de semana (coincidiendo con las fiestas del Orgullo Gay, no vayamos a parecer homófobos, [y hay menos trasporte funcionando]) y el lunes posiblemente tampoco... Porque tienen que descansar y porque no quieren tener a la opinión pública en contra.

A la gente ya la tienen bien enfadada: a los que se enlatan como sardinas en el tren o en el autobús, a los demás, porque las calles de Madrid no pueden soportar el volumen de vehículos que están entrando, de gente que va a trabajar en coche por no usar el metro.

Por cierto: ¿se han dado cuenta del gasto energético y el deterioro ambiental que están provocando? Conciencia medioambiental nula, en una ciudad con índices de contaminación muy por encima de la normativa europea.


Pero esto no es una pataleta al uso...


Por lo que he visto y padecido estos días, no se trata de la llamada "huelga general revolucionaria" al estilo de los históricos de izquierda, algo que los sindicatos de acá se cuidan muy mucho de convocar. Claro, el sistema parece haberse aquietado un poco, ya parece que no se trabaja como en las fábricas textiles de la Revolución Industrial.


Todavía me acuerdo hace años, que los sindicatos convocaron "un paro general", cuando el resto de los mortales lo llamábamos huelga; lo mismo hace unas semanas, se convocó "un paro" de los funcionarios por la bajada de los salarios... En algunas cosas nos atenemos a la más estricta ortodoxia semántica: huelga (general revolucionaria) es que nadie, NADIE, trabaja; y que esta situación se mantiene hasta que el Estado salta en pedazos...


No entiendo por qué, si los sindicatos han decidido que los servicios mínimos eran inaceptables, no han intentado negociar o fijar sus propios márgenes: la empresa dice que un 50%, los sindicatos consideran que con un 25-30% es suficiente. Cada día se elige por riguroso sorteo o lista a quienes van a hacer esos servicios mínimos dentro de las cuotas fijadas por los trabajadores. Es todo voluntad de organización... No cumplen los servicios que exige la empresa y no fastidian a varios millones de personas que no tienen la culpa de que les quieran bajar el sueldo, saltándose el Convenio Colectivo. Todo el mundo acaba en los tribunales, que fallarán lo que sea preciso al cabo de unos años.


Y estoy hablando en este caso concreto, en el que la mayoría de los trabajadores están sindicados.


Pero estamos en una democracia, no en la Rusia zarista. Esto significa que en las leyes se dice que el derecho de huelga exige unos servicios mínimos. Bien es verdad que el derecho de huelga en España se rige por un ordenamiento jurídico obsoleto, que da inmenso poder a la empresa y llega a ocasionar, en este caso, que quienes ejercen su derecho lo hagan pasando por encima de muchos más, de la mayoría.


Sería imprescindible que se legislara el derecho de huelga bien y adaptado a los tiempos que corren. Hay servicios esenciales que demandarían servicios mínimos abundantes, como la sanidad, la educación, el transporte y los abastecimientos... Parece que los padres de la Patria van a hacerlo... Que lo junten con otras reformas de las que he hablado en blogusinos anteriores, por favor, como la Ley Electoral.


Otro asunto coincidente con éste es sobre la existencia y realidad de los sindicatos en España... Pero creo que va a ser para un blogusino posterior...

jueves, 13 de mayo de 2010

A toro pasado

Por desgracia, llevo una temporada con blogusinos de lo más militante, pero es que la situación es complicada.

Como he dicho, a toro pasado voy a hablar de la bajada de categoría administrativa de la Biblioteca Nacional. Hay un montón de sitios en internet y comentarios de personas mucho más preparadas que yo que han dado su opinión sobre este asunto, pero yo voy a decir alguna cosa...


Hay tres instituciones culturales de las que España debería sentirse orgullosísima y proteger y potenciar por encima de todo, pues son nuestro escaparate cultural hacia el exterior: La Biblioteca Nacional, el Museo del Prado y la Real Academia de la Lengua. Todas ellas deberían tener un estatuto de organismo autónomo que las liberase de estas mezquindades. Sí, en teoría lo tienen... Ya se ve para lo que ha servido. Ya es bastante que las bibliotecas (y la Nacional no es una excepción) sean las primeras sobre las que se aplican criterios de restricción económica, y sean las que pagan el famoso canon de pago por una labor cultural que debería no estar penalizada.


Me parece bastante horrendo que se considere que la Biblioteca Nacional tiene un rango administrativo que puede subir y bajar al albur de la situación política. Esto tiene un coste en prestigio ante otras entidades iguales en Europa y el resto del mundo y en capacidad de maniobra para poner en práctica políticas bibliotecarias de colaboración con otras de su mismo rango como en su condición de cabeza del sistema español de bibliotecas.


Me entretuve un buen rato mirando los comentarios que se escribían en los periódicos digitales y me dió una pena enorme: muchos pensaban que la dimisión de la Directora era una especie de rabieta de niña malcriada porque le quitan la canonjía... Todavía no somos capaces de hacerle entender a la sociedad que nuestra profesión merece que la entidad que nos representa, de algún modo, tenga la máxima calificación y sea dirigido por alguien de la profesión.


Ahora que se había conseguido que fuera una bibliotecaria de profesión sobre quien recayera el cargo de directora, alguien con un criterio técnico (malo o bueno, ahí no entro) sobre lo que debe ser una Biblioteca Nacional...
Porque historiadores, poetas y literatos, editores; todos ellos (y menciono porque el cargo de director de la BN lo han ostentado personas con esos perfiles profesionales) tienen una relación de "amateur" con las bibliotecas. De los problemas reales de gestión de una organización tal, no creo que tuvieran mucha noción antes de aterrizar en el despacho.

En España estamos acostumbrados a que en centros de Documentación y Bibliotecas, sobre todo en la Administración, el puesto directivo sea ocupado por personas sin formación específica en Biblioteconomía, así que a veces es difícil que comprendan algunas circunstancias del oficio. Algunos tienen mayor voluntad para comprender cómo es el trabajo, otros menos.


Tener como Directora de la Biblioteca Nacional a una profesional podría servir como ejemplo de lo que debería ser en todas la bibliotecas, si la percepción general en España no fuera que es el lugar perfecto para "colocar" a incapaces o a paniaguados, o las dos cosas a la vez.


Y me parece, por último, que la anunciada dimisión de la Directora de la Biblioteca Nacional, tras la bajada de categoría de la institución, fue una llamada de atención sobre el respeto que merece la profesión de bibliotecario, ítem más que parece le habían prometido un puesto con similar remuneración o cosa así.