Lo confieso, soy pecadora.
Mis pecados son fundamentalmente los de la carne (roja), pero también el pescado de cualquier color, esas infinitas variaciones del engorde que son los dulces y las frutas, además del pan... Ah, y no olvidemos los líquidos.
Pero yo estaba hablando de mis pecados gastronómicos, y es que me dió por hacer pan. En casa, con mis manitas, venga a amasar, a dejar levar, a cuidar la masa, etc. Debo decir que sólo he hecho tres: la primera vez, la suerte del principiante, me salió más que aceptable; la segunda, no tan bien como la primera, y la tercera, pues progresando...
Y a las locas de ir mirando por internet sobre el pan y demás, me he encontrado un montón de blogs muy muy apreciables que me tienen enganchadísima. Hay tanta información y tan buena... Que me siento perro de Pavlov, generando jugos gástricos no sólo por ver las fotos, sino imaginando los procesos y esto y aquello.
Veo que he pasado a un nivel 2.0 (je, je) en mi relación con la cocina; de mis amados libros en la estantería (uno al menos en cada viaje al exterior, en las Ferias del Libro, en momentos de euforia o depresión- el peligro del dinero de plástico) a los blogs de cocina.
Bueno, es lo que me queda, imaginar, porque cada vez tengo que tomarme más en serio lo de cuidar mi alimentación, hacer ejercicio y todo lo que me manda mi endocrino, que es un santo.
Un santo que sabe que el camino de la santidad está en las privaciones... Por eso, debe de ser, quiere que yo no tome hidratos de carbono en demasía, los azúcares prohibidos del todo, mucha verdurita y ensaladas, la mantequilla va a ser que no...
Lo malo es que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
PS: No pienso que mis blogusinos van a cambiarle la vida a nadie, ni tengan más importancia que la de enseñar, un poco imprudentemente, algunas cosas que me gustaría comentar con más gente de la habitual. Aunque, revisando el archivo de entradas, me he encontrado un comentario muy majo de alguien desconocido a quien le ha venido bien mi blogusino sobre la sordera... Pues me alegro mucho, la verdad. Y todavía me soprenden más otras casualidades de la vida. Definitivamente, lo de los famosos grados de separación debe ser cierto.
viernes, 30 de julio de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
"My favorite things"
Hace bastante que no escribo, salvo soflamas cabreadas por la situación política. Pues se ha acabado eso... por el momento. Estamos en verano...
Encontrar un video de My favorite things, tocado por John Coltrane, con Mcoy Tyner, Elvin Jones y Steve Davis, me ha traído a mi adolescencia, cuando yo escuchaba jazz a mansalva porque a mis hermanos les encantaba. Yo era preferentemente de clásica, pero con el tiempo lo aprecié más y más. La edad da estas cosas, se te atemperan los ánimos y empiezas a valorar lo que antes incluso te irritaba.
Hay músicas como ésta, o The Köln Concert de Keith Jarrett, que asocio inmediatamente al verano, a una habitación iluminada por el sol de la tarde, al calor y a un buen vaso largo de limón, hielo y un chorro generoso de ron. Al relajo canicular, la ropa ligera, los días largos, la siestecita...
Por tanto, hoy voy a sentirme a gusto conmigo, agradecer los días de sol y tranquilidad que me llenan de endorfinas y me hacen sentir una especie de felicidad, a la espera de lo que dice la canción, "tristeza não tem fim, felicidade sim".
Encontrar un video de My favorite things, tocado por John Coltrane, con Mcoy Tyner, Elvin Jones y Steve Davis, me ha traído a mi adolescencia, cuando yo escuchaba jazz a mansalva porque a mis hermanos les encantaba. Yo era preferentemente de clásica, pero con el tiempo lo aprecié más y más. La edad da estas cosas, se te atemperan los ánimos y empiezas a valorar lo que antes incluso te irritaba.
Hay músicas como ésta, o The Köln Concert de Keith Jarrett, que asocio inmediatamente al verano, a una habitación iluminada por el sol de la tarde, al calor y a un buen vaso largo de limón, hielo y un chorro generoso de ron. Al relajo canicular, la ropa ligera, los días largos, la siestecita...
Por tanto, hoy voy a sentirme a gusto conmigo, agradecer los días de sol y tranquilidad que me llenan de endorfinas y me hacen sentir una especie de felicidad, a la espera de lo que dice la canción, "tristeza não tem fim, felicidade sim".
jueves, 1 de julio de 2010
Circunstancias ajenas a mi voluntad
Ultimamente estoy escribiendo blogusinos bastante beligerantes, nada de paz, amor y reflexiones sobre el mar y los peces.
Pero es que me obligan las circunstancias.
Desde hace varios días, me levanto bastante antes de lo habitual para llegar a mi hora a trabajar, gracias a un abuso en el derecho de huelga. Y tengo suerte... No quiero pensar en los que han visto peligrar su empleo porque desde sus domicilios es una odisea intentar siquiera llegar al trabajo.
En el autobús abarrotado en el que viajé el primer día de "huelga salvaje", la mayoría eran asalariados de lo que podríamos denominar clase media-baja, esos que en un pispás engrosan las listas del paro, posiblemente trabajadores precarios o directamente en la economía sumergida.
Los trabajadores del transporte subterráneo deberían haberse pensado un poco las consecuencias. De tener el beneplácito y aprobación de la gente, creo que ya se han dado cuenta que no se puede tener en jaque a una ciudad en donde habitan algo más de 3 millones de personas y puede que trabajen diariamente casi 5 millones.
Una idea del derecho de huelga que demuestra un empecinamiento y cerrazón que asusta. Si quieren poner en jaque a los dirigentes de la Comunidad Autónoma y del Ayuntamiento, que no se preocupen, éstos no perderán el empleo por llegar tarde... El trabajador asalariado o por cuenta propia, como mínimo, habrá de recuperar las horas que falte, aunque se haya levantado dos antes para llegar cuando debe a su trabajo. Si no lo pierde directamente.
Dicen que hoy (jueves) y mañana hay servicios al 50%, que no van a hacer paros el fin de semana (coincidiendo con las fiestas del Orgullo Gay, no vayamos a parecer homófobos, [y hay menos trasporte funcionando]) y el lunes posiblemente tampoco... Porque tienen que descansar y porque no quieren tener a la opinión pública en contra.
A la gente ya la tienen bien enfadada: a los que se enlatan como sardinas en el tren o en el autobús, a los demás, porque las calles de Madrid no pueden soportar el volumen de vehículos que están entrando, de gente que va a trabajar en coche por no usar el metro.
Por cierto: ¿se han dado cuenta del gasto energético y el deterioro ambiental que están provocando? Conciencia medioambiental nula, en una ciudad con índices de contaminación muy por encima de la normativa europea.
Pero esto no es una pataleta al uso...
Por lo que he visto y padecido estos días, no se trata de la llamada "huelga general revolucionaria" al estilo de los históricos de izquierda, algo que los sindicatos de acá se cuidan muy mucho de convocar. Claro, el sistema parece haberse aquietado un poco, ya parece que no se trabaja como en las fábricas textiles de la Revolución Industrial.
Todavía me acuerdo hace años, que los sindicatos convocaron "un paro general", cuando el resto de los mortales lo llamábamos huelga; lo mismo hace unas semanas, se convocó "un paro" de los funcionarios por la bajada de los salarios... En algunas cosas nos atenemos a la más estricta ortodoxia semántica: huelga (general revolucionaria) es que nadie, NADIE, trabaja; y que esta situación se mantiene hasta que el Estado salta en pedazos...
No entiendo por qué, si los sindicatos han decidido que los servicios mínimos eran inaceptables, no han intentado negociar o fijar sus propios márgenes: la empresa dice que un 50%, los sindicatos consideran que con un 25-30% es suficiente. Cada día se elige por riguroso sorteo o lista a quienes van a hacer esos servicios mínimos dentro de las cuotas fijadas por los trabajadores. Es todo voluntad de organización... No cumplen los servicios que exige la empresa y no fastidian a varios millones de personas que no tienen la culpa de que les quieran bajar el sueldo, saltándose el Convenio Colectivo. Todo el mundo acaba en los tribunales, que fallarán lo que sea preciso al cabo de unos años.
Y estoy hablando en este caso concreto, en el que la mayoría de los trabajadores están sindicados.
Pero estamos en una democracia, no en la Rusia zarista. Esto significa que en las leyes se dice que el derecho de huelga exige unos servicios mínimos. Bien es verdad que el derecho de huelga en España se rige por un ordenamiento jurídico obsoleto, que da inmenso poder a la empresa y llega a ocasionar, en este caso, que quienes ejercen su derecho lo hagan pasando por encima de muchos más, de la mayoría.
Sería imprescindible que se legislara el derecho de huelga bien y adaptado a los tiempos que corren. Hay servicios esenciales que demandarían servicios mínimos abundantes, como la sanidad, la educación, el transporte y los abastecimientos... Parece que los padres de la Patria van a hacerlo... Que lo junten con otras reformas de las que he hablado en blogusinos anteriores, por favor, como la Ley Electoral.
Otro asunto coincidente con éste es sobre la existencia y realidad de los sindicatos en España... Pero creo que va a ser para un blogusino posterior...
Pero es que me obligan las circunstancias.
Desde hace varios días, me levanto bastante antes de lo habitual para llegar a mi hora a trabajar, gracias a un abuso en el derecho de huelga. Y tengo suerte... No quiero pensar en los que han visto peligrar su empleo porque desde sus domicilios es una odisea intentar siquiera llegar al trabajo.
En el autobús abarrotado en el que viajé el primer día de "huelga salvaje", la mayoría eran asalariados de lo que podríamos denominar clase media-baja, esos que en un pispás engrosan las listas del paro, posiblemente trabajadores precarios o directamente en la economía sumergida.
Los trabajadores del transporte subterráneo deberían haberse pensado un poco las consecuencias. De tener el beneplácito y aprobación de la gente, creo que ya se han dado cuenta que no se puede tener en jaque a una ciudad en donde habitan algo más de 3 millones de personas y puede que trabajen diariamente casi 5 millones.
Una idea del derecho de huelga que demuestra un empecinamiento y cerrazón que asusta. Si quieren poner en jaque a los dirigentes de la Comunidad Autónoma y del Ayuntamiento, que no se preocupen, éstos no perderán el empleo por llegar tarde... El trabajador asalariado o por cuenta propia, como mínimo, habrá de recuperar las horas que falte, aunque se haya levantado dos antes para llegar cuando debe a su trabajo. Si no lo pierde directamente.
Dicen que hoy (jueves) y mañana hay servicios al 50%, que no van a hacer paros el fin de semana (coincidiendo con las fiestas del Orgullo Gay, no vayamos a parecer homófobos, [y hay menos trasporte funcionando]) y el lunes posiblemente tampoco... Porque tienen que descansar y porque no quieren tener a la opinión pública en contra.
A la gente ya la tienen bien enfadada: a los que se enlatan como sardinas en el tren o en el autobús, a los demás, porque las calles de Madrid no pueden soportar el volumen de vehículos que están entrando, de gente que va a trabajar en coche por no usar el metro.
Por cierto: ¿se han dado cuenta del gasto energético y el deterioro ambiental que están provocando? Conciencia medioambiental nula, en una ciudad con índices de contaminación muy por encima de la normativa europea.
Pero esto no es una pataleta al uso...
Por lo que he visto y padecido estos días, no se trata de la llamada "huelga general revolucionaria" al estilo de los históricos de izquierda, algo que los sindicatos de acá se cuidan muy mucho de convocar. Claro, el sistema parece haberse aquietado un poco, ya parece que no se trabaja como en las fábricas textiles de la Revolución Industrial.
Todavía me acuerdo hace años, que los sindicatos convocaron "un paro general", cuando el resto de los mortales lo llamábamos huelga; lo mismo hace unas semanas, se convocó "un paro" de los funcionarios por la bajada de los salarios... En algunas cosas nos atenemos a la más estricta ortodoxia semántica: huelga (general revolucionaria) es que nadie, NADIE, trabaja; y que esta situación se mantiene hasta que el Estado salta en pedazos...
No entiendo por qué, si los sindicatos han decidido que los servicios mínimos eran inaceptables, no han intentado negociar o fijar sus propios márgenes: la empresa dice que un 50%, los sindicatos consideran que con un 25-30% es suficiente. Cada día se elige por riguroso sorteo o lista a quienes van a hacer esos servicios mínimos dentro de las cuotas fijadas por los trabajadores. Es todo voluntad de organización... No cumplen los servicios que exige la empresa y no fastidian a varios millones de personas que no tienen la culpa de que les quieran bajar el sueldo, saltándose el Convenio Colectivo. Todo el mundo acaba en los tribunales, que fallarán lo que sea preciso al cabo de unos años.
Y estoy hablando en este caso concreto, en el que la mayoría de los trabajadores están sindicados.
Pero estamos en una democracia, no en la Rusia zarista. Esto significa que en las leyes se dice que el derecho de huelga exige unos servicios mínimos. Bien es verdad que el derecho de huelga en España se rige por un ordenamiento jurídico obsoleto, que da inmenso poder a la empresa y llega a ocasionar, en este caso, que quienes ejercen su derecho lo hagan pasando por encima de muchos más, de la mayoría.
Sería imprescindible que se legislara el derecho de huelga bien y adaptado a los tiempos que corren. Hay servicios esenciales que demandarían servicios mínimos abundantes, como la sanidad, la educación, el transporte y los abastecimientos... Parece que los padres de la Patria van a hacerlo... Que lo junten con otras reformas de las que he hablado en blogusinos anteriores, por favor, como la Ley Electoral.
Otro asunto coincidente con éste es sobre la existencia y realidad de los sindicatos en España... Pero creo que va a ser para un blogusino posterior...
jueves, 13 de mayo de 2010
A toro pasado
Por desgracia, llevo una temporada con blogusinos de lo más militante, pero es que la situación es complicada.
Como he dicho, a toro pasado voy a hablar de la bajada de categoría administrativa de la Biblioteca Nacional. Hay un montón de sitios en internet y comentarios de personas mucho más preparadas que yo que han dado su opinión sobre este asunto, pero yo voy a decir alguna cosa...
Hay tres instituciones culturales de las que España debería sentirse orgullosísima y proteger y potenciar por encima de todo, pues son nuestro escaparate cultural hacia el exterior: La Biblioteca Nacional, el Museo del Prado y la Real Academia de la Lengua. Todas ellas deberían tener un estatuto de organismo autónomo que las liberase de estas mezquindades. Sí, en teoría lo tienen... Ya se ve para lo que ha servido. Ya es bastante que las bibliotecas (y la Nacional no es una excepción) sean las primeras sobre las que se aplican criterios de restricción económica, y sean las que pagan el famoso canon de pago por una labor cultural que debería no estar penalizada.
Me parece bastante horrendo que se considere que la Biblioteca Nacional tiene un rango administrativo que puede subir y bajar al albur de la situación política. Esto tiene un coste en prestigio ante otras entidades iguales en Europa y el resto del mundo y en capacidad de maniobra para poner en práctica políticas bibliotecarias de colaboración con otras de su mismo rango como en su condición de cabeza del sistema español de bibliotecas.
Me entretuve un buen rato mirando los comentarios que se escribían en los periódicos digitales y me dió una pena enorme: muchos pensaban que la dimisión de la Directora era una especie de rabieta de niña malcriada porque le quitan la canonjía... Todavía no somos capaces de hacerle entender a la sociedad que nuestra profesión merece que la entidad que nos representa, de algún modo, tenga la máxima calificación y sea dirigido por alguien de la profesión.
Ahora que se había conseguido que fuera una bibliotecaria de profesión sobre quien recayera el cargo de directora, alguien con un criterio técnico (malo o bueno, ahí no entro) sobre lo que debe ser una Biblioteca Nacional... Porque historiadores, poetas y literatos, editores; todos ellos (y menciono porque el cargo de director de la BN lo han ostentado personas con esos perfiles profesionales) tienen una relación de "amateur" con las bibliotecas. De los problemas reales de gestión de una organización tal, no creo que tuvieran mucha noción antes de aterrizar en el despacho.
En España estamos acostumbrados a que en centros de Documentación y Bibliotecas, sobre todo en la Administración, el puesto directivo sea ocupado por personas sin formación específica en Biblioteconomía, así que a veces es difícil que comprendan algunas circunstancias del oficio. Algunos tienen mayor voluntad para comprender cómo es el trabajo, otros menos.
Tener como Directora de la Biblioteca Nacional a una profesional podría servir como ejemplo de lo que debería ser en todas la bibliotecas, si la percepción general en España no fuera que es el lugar perfecto para "colocar" a incapaces o a paniaguados, o las dos cosas a la vez.
Y me parece, por último, que la anunciada dimisión de la Directora de la Biblioteca Nacional, tras la bajada de categoría de la institución, fue una llamada de atención sobre el respeto que merece la profesión de bibliotecario, ítem más que parece le habían prometido un puesto con similar remuneración o cosa así.
Como he dicho, a toro pasado voy a hablar de la bajada de categoría administrativa de la Biblioteca Nacional. Hay un montón de sitios en internet y comentarios de personas mucho más preparadas que yo que han dado su opinión sobre este asunto, pero yo voy a decir alguna cosa...
Hay tres instituciones culturales de las que España debería sentirse orgullosísima y proteger y potenciar por encima de todo, pues son nuestro escaparate cultural hacia el exterior: La Biblioteca Nacional, el Museo del Prado y la Real Academia de la Lengua. Todas ellas deberían tener un estatuto de organismo autónomo que las liberase de estas mezquindades. Sí, en teoría lo tienen... Ya se ve para lo que ha servido. Ya es bastante que las bibliotecas (y la Nacional no es una excepción) sean las primeras sobre las que se aplican criterios de restricción económica, y sean las que pagan el famoso canon de pago por una labor cultural que debería no estar penalizada.
Me parece bastante horrendo que se considere que la Biblioteca Nacional tiene un rango administrativo que puede subir y bajar al albur de la situación política. Esto tiene un coste en prestigio ante otras entidades iguales en Europa y el resto del mundo y en capacidad de maniobra para poner en práctica políticas bibliotecarias de colaboración con otras de su mismo rango como en su condición de cabeza del sistema español de bibliotecas.
Me entretuve un buen rato mirando los comentarios que se escribían en los periódicos digitales y me dió una pena enorme: muchos pensaban que la dimisión de la Directora era una especie de rabieta de niña malcriada porque le quitan la canonjía... Todavía no somos capaces de hacerle entender a la sociedad que nuestra profesión merece que la entidad que nos representa, de algún modo, tenga la máxima calificación y sea dirigido por alguien de la profesión.
Ahora que se había conseguido que fuera una bibliotecaria de profesión sobre quien recayera el cargo de directora, alguien con un criterio técnico (malo o bueno, ahí no entro) sobre lo que debe ser una Biblioteca Nacional... Porque historiadores, poetas y literatos, editores; todos ellos (y menciono porque el cargo de director de la BN lo han ostentado personas con esos perfiles profesionales) tienen una relación de "amateur" con las bibliotecas. De los problemas reales de gestión de una organización tal, no creo que tuvieran mucha noción antes de aterrizar en el despacho.
En España estamos acostumbrados a que en centros de Documentación y Bibliotecas, sobre todo en la Administración, el puesto directivo sea ocupado por personas sin formación específica en Biblioteconomía, así que a veces es difícil que comprendan algunas circunstancias del oficio. Algunos tienen mayor voluntad para comprender cómo es el trabajo, otros menos.
Tener como Directora de la Biblioteca Nacional a una profesional podría servir como ejemplo de lo que debería ser en todas la bibliotecas, si la percepción general en España no fuera que es el lugar perfecto para "colocar" a incapaces o a paniaguados, o las dos cosas a la vez.
Y me parece, por último, que la anunciada dimisión de la Directora de la Biblioteca Nacional, tras la bajada de categoría de la institución, fue una llamada de atención sobre el respeto que merece la profesión de bibliotecario, ítem más que parece le habían prometido un puesto con similar remuneración o cosa así.
viernes, 30 de abril de 2010
El futuro...
... próximo, que de este fin de semana y de este mes de mayo quiero hablar hoy.
He tenido un poco abandonado el blog, pero entre que determinadas cosas de la última ópera a la que asistí no me terminaron de convencer, que necesito encontrarme a mí misma por así decir y que ando liadilla, no me he puesto.
A ver, comencemos, que me estoy desviando.
El día 1 es... el 1 de mayo. No tengo ni idea de lo que vayan a contarme en las parafernalias festeras que se llevan por estas fechas, pero veo que la cosa pinta muy mal. Prefiero no escribir lo que me sale de las entrañas, porque llevo unos cuantos blogusinos demasiado "militantes" y no era el objetivo de este empeño.
El día 2 es el Día del Libro Solidario. Cuantos estén en Madrid pueden acercarse a la Puerta de Toledo, donde se habilitará una carpa para recoger libros en buen uso, preferentemente de literatura o de otras materias, diccionarios y demás. NO se admiten libros de texto, ni colecciones de revistas. Este año, el destino de estos libros es Bolivia, adonde serán repartidos por lotes en una serie de bibliotecas que han sido seleccionadas previamente.
Allí nos veremos.
Y en la Filmoteca, este mes de mayo, se dedican dos interesantísimos ciclos a Hanns Eisler y a Otto Preminger. Así tendremos la oportunidad de volver a ver Laura, esa joyita, y algunas otras más. Del otro cineasta, para mí es un personaje para descubrir.
Para hablar del pasado, concretamente este miércoles 28, fui a un concierto de un grupo llamado Emite poqito (así escrito, no me he equivocado), en el que actuaba un amigo. Me lo pasé muy bien, a pesar de que estábamos pocos; pop muy agradable, con unos arreglos cuidadísimos y una banda de lujo para arropar a la cantante... Porque claro, con la semifinal del fútbol ocurren esas pequeñas cosas... (Y eso que estábamos en Madrid, no quiero ni pensar si hubiera sido en Barcelona).
He tenido un poco abandonado el blog, pero entre que determinadas cosas de la última ópera a la que asistí no me terminaron de convencer, que necesito encontrarme a mí misma por así decir y que ando liadilla, no me he puesto.
A ver, comencemos, que me estoy desviando.
El día 1 es... el 1 de mayo. No tengo ni idea de lo que vayan a contarme en las parafernalias festeras que se llevan por estas fechas, pero veo que la cosa pinta muy mal. Prefiero no escribir lo que me sale de las entrañas, porque llevo unos cuantos blogusinos demasiado "militantes" y no era el objetivo de este empeño.
El día 2 es el Día del Libro Solidario. Cuantos estén en Madrid pueden acercarse a la Puerta de Toledo, donde se habilitará una carpa para recoger libros en buen uso, preferentemente de literatura o de otras materias, diccionarios y demás. NO se admiten libros de texto, ni colecciones de revistas. Este año, el destino de estos libros es Bolivia, adonde serán repartidos por lotes en una serie de bibliotecas que han sido seleccionadas previamente.
Allí nos veremos.
Y en la Filmoteca, este mes de mayo, se dedican dos interesantísimos ciclos a Hanns Eisler y a Otto Preminger. Así tendremos la oportunidad de volver a ver Laura, esa joyita, y algunas otras más. Del otro cineasta, para mí es un personaje para descubrir.
Para hablar del pasado, concretamente este miércoles 28, fui a un concierto de un grupo llamado Emite poqito (así escrito, no me he equivocado), en el que actuaba un amigo. Me lo pasé muy bien, a pesar de que estábamos pocos; pop muy agradable, con unos arreglos cuidadísimos y una banda de lujo para arropar a la cantante... Porque claro, con la semifinal del fútbol ocurren esas pequeñas cosas... (Y eso que estábamos en Madrid, no quiero ni pensar si hubiera sido en Barcelona).
domingo, 18 de abril de 2010
Exposiciones
Este fin de semana he estado en plan cultural, he visto tres exposiciones: viernes, sábado y domingo. Aparte de ir a ver la Alice de Tim Burton.
La del viernes: Cámara destemplada presentaba su homenaje a Lempicka en el bar Som com Som. Los óleos son curiosos (hay alguno que me interesa especialmente) y disfrutamos además de las paellas que nos dieron, junto con la reñida partida de bingo para conseguir un bonito dibujo realizado por los artistas. Luego nos fuimos a cenar, que no sólo se vive de cerveza.
La del sábado: en el Museo de San Pio V estuvimos viendo una muy interesante sobre el desarrollo de la orden cartuja en Valencia. Tenía unas apabullantes fotos en gran formato, blanco y negro, de diversas cartujas medio derruidas, como la de Vall de Crist, junto con imaginería y tal de esos monasterios, que la mayoría acabaron desamortizados en el siglo XIX. Aparte, visité la librería y cayeron un par de libritos.
La del domingo: en el IVAM, una sobre el mar, que mezclaba sin mucho criterio, a mi juicio, obra plástica, fotografías, carteles, etc., en las que se veía el mar. Un sorolla, algunas fotos interesantes... Era pequeña. Había obras que me hubieran interesado más individualmente, pero me pareció con poco contenido para hacer una exposición; como si en una sala del Prado juntáramos un montón de vírgenes, o de San Jorge porque lo son, sin atender a otros criterios más elaborados. Me pasé por la librería y cayó otro librito...
La peli de Burton: está bien como producto Disney, se puede llevar a los sobrinos y no me molestan las palomitas, en este caso. Pero no es como La novia cadáver, Pesadilla antes de Navidad o algunas otras. Me descoloca especialmente el recurso a hacer de Alice una adolescente casadera, no termino de pillarle el punto.
He tenido la suerte de aspirar el aroma del azahar esta mañana, algo que me reconcilia con el mundo; y de disfrutar de la hospitalidad y el cariño de los míos. Realmente, necesitaba una cosa así. Me siento afortunada.
La del viernes: Cámara destemplada presentaba su homenaje a Lempicka en el bar Som com Som. Los óleos son curiosos (hay alguno que me interesa especialmente) y disfrutamos además de las paellas que nos dieron, junto con la reñida partida de bingo para conseguir un bonito dibujo realizado por los artistas. Luego nos fuimos a cenar, que no sólo se vive de cerveza.
La del sábado: en el Museo de San Pio V estuvimos viendo una muy interesante sobre el desarrollo de la orden cartuja en Valencia. Tenía unas apabullantes fotos en gran formato, blanco y negro, de diversas cartujas medio derruidas, como la de Vall de Crist, junto con imaginería y tal de esos monasterios, que la mayoría acabaron desamortizados en el siglo XIX. Aparte, visité la librería y cayeron un par de libritos.
La del domingo: en el IVAM, una sobre el mar, que mezclaba sin mucho criterio, a mi juicio, obra plástica, fotografías, carteles, etc., en las que se veía el mar. Un sorolla, algunas fotos interesantes... Era pequeña. Había obras que me hubieran interesado más individualmente, pero me pareció con poco contenido para hacer una exposición; como si en una sala del Prado juntáramos un montón de vírgenes, o de San Jorge porque lo son, sin atender a otros criterios más elaborados. Me pasé por la librería y cayó otro librito...
La peli de Burton: está bien como producto Disney, se puede llevar a los sobrinos y no me molestan las palomitas, en este caso. Pero no es como La novia cadáver, Pesadilla antes de Navidad o algunas otras. Me descoloca especialmente el recurso a hacer de Alice una adolescente casadera, no termino de pillarle el punto.
He tenido la suerte de aspirar el aroma del azahar esta mañana, algo que me reconcilia con el mundo; y de disfrutar de la hospitalidad y el cariño de los míos. Realmente, necesitaba una cosa así. Me siento afortunada.
jueves, 8 de abril de 2010
La que está cayendo (reflexiones políticas)
Pues sí, la que está cayendo en todos los aspectos:
Hay que recordar siempre que el Partido Nacionalsocialista de Hitler se hizo con el poder en unas elecciones en las que votó el 33% de la población; y no recuerdo cuántos votos tuvo pero necesitó una coalición, que le duró bien poco, incendio del Reichstag mediante...
No me creo la excusa del liberalismo a ultranza que pregona que el Estado no puede imponer a los ciudadanos la obligación del voto, porque eso es conculcar libertades y derechos fundamentales. Lo fundamental, ya que estamos en un sistema electivo y demás, es que la representación popular sea lo más legítima posible. Y eso significa que la legitimidad la otorga la cantidad de votos, teniendo en cuenta que nuestro sistema es democrático y no una dictadura de cualquier tipo.
En fin, tras la soflama, la calma... El otro día asistí a un maravilloso concierto de Radu Lupu, una delicia. Me hizo reconciliarme con el mundo.
- Me reafirmo en mis convicciones filosófico-políticas. El poder corrompe y hay que alejarse de él.
- No entiendo por qué no hay ley en España que obligue a devolver su acta en las Cortes o Asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas, perdiendo su condición de aforados inmediatamente, a los políticos si son imputados en cualquier delito. La presunción de inocencia no es incompatible con la pérdida del aforamiento, creo. La ley debe ser la misma para todos. Si se demuestra la inocencia, se le revierte el acta y la condición de aforado. ¿Es tan difícil?
- No entiendo por qué tiene que seguir el sistema de listas cerradas en las elecciones.
- No entiendo por qué todavía no se ha cambiado la ley electoral y continúa vigente la adscripción de escaños mediante la "ley d'Hont", que de hecho presupone que los votos de un partido "valen más" que los de otro a igualdad de número.
- No entiendo por qué la división de poderes aquí es una pura teoría.
Hay que recordar siempre que el Partido Nacionalsocialista de Hitler se hizo con el poder en unas elecciones en las que votó el 33% de la población; y no recuerdo cuántos votos tuvo pero necesitó una coalición, que le duró bien poco, incendio del Reichstag mediante...
No me creo la excusa del liberalismo a ultranza que pregona que el Estado no puede imponer a los ciudadanos la obligación del voto, porque eso es conculcar libertades y derechos fundamentales. Lo fundamental, ya que estamos en un sistema electivo y demás, es que la representación popular sea lo más legítima posible. Y eso significa que la legitimidad la otorga la cantidad de votos, teniendo en cuenta que nuestro sistema es democrático y no una dictadura de cualquier tipo.
En fin, tras la soflama, la calma... El otro día asistí a un maravilloso concierto de Radu Lupu, una delicia. Me hizo reconciliarme con el mundo.
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